lunes, 21 de enero de 2008

Y ahora??? Jerusalem

Llego otra vez el ritual del abandono de hotel. Madrugar un toque antes, llevar la valija que esta por explotar, desayunar y subirse al micro. La diferencia, es q hoy no duermo, me paso poniéndome al día con los israelíes. Hablo con Matilda, y con el que se me acerque, pero limo esas asperezas, y me dejo llevar por la sociabilidad y el buen rato. Solamente vamos con las palabras, el desierto y las montañas hasta que asoma la ciudad de Jerusalem y el micro se levanta en canticos recordatorios y las historias pasan por la mente de todos. Por más que soy más reacio, me hace emocionar y solamente abro los ojos al atravesar las calles
Primera parada, un comedor solidario. Nos dedicamos a armar cajas, entre las ansiedades de ir a conocer la parte vieja. Un acto así, siempre cae bien y dan ganas, por más que hacemos una competencia contra mujeres o nos desesperamos por armas las cajas rápidamente. Pero no es ese el fin, sino las ganas y el deseo de “ya” estar ahí.
Rápidamente llegamos al mirador de la ciudad, y entre un bagel y un jugo feo chicloso, tenemos el tiempo limitado para almorzar y ver la ciudad. Comienza a agrietar el grupo según mi óptica, pero intentamos disfrutar los últimos momentos de los chicos israelíes y de donde estamos, ya con los pie de la ciudad antigua de Jerusalem
El ansiado momento del Cotel (Muro de los Lamentos), sinceramente tuvo poco impacto inmediato. Si me quede ahí, estupefacto, tal ves mas abarrotados del recuerdo del pasado (entre que era una pesadilla de gente, de idiomas, de griterío y multitud sin entender nada) pero viviéndolo en el presente. Me quede ahí observando, meditando pero sin tener ninguna iluminación ni sentirme nada. Solo un poco de orgullo y recordar cada cosa que aprendí de ese lugar. Ya no se que confusión reinaba en mi, mientras recorríamos los patios y alrededores. Entre el cansancio y esos pensamientos de sentirme un poco mal, simplemente cayó la noche con el primer gran frío, y empezaba a aturdirme la idea del Mega Evento.
Y hacia allí partimos sin aviso ni espacios. Mega evento, o sea un graaaan evento, con gente de todos los países, siendo un total de aproximadamente tres mil personas. Recuerdo haberme cruzado con gente de Rusia, Hungría, Francia, Gran Bretaña (con sus banderas codiciadas por los ratas argentos amantes del futbol), Estados Unidos (con el flechazo que me dieron), Uruguay, Bolivia, Perú, Colombia, y alguno mas que me estaré olvidando. Hubo un robo a mano armada con la comida, pero no esperábamos mas (simplemente era poco y algo caro para repetir una hamburguesa que no era hamburguesa, una empanada que valía el precio de una docena, y comida de origen, que ya ni tenía ganas de seguir probando). Hubo malestar por la falta de alcohol para una gran mayoría, y por la expulsión de un buen amigo; pero quisimos disfrutar la fiesta.
Simplemente nos sentamos a ver eso, mientras un público enardecido por un espectáculo al más estilo “holliwodense”, pero que a simple, contagiado o irónicamente en ese lugar, uno se ponía a cantar, bailar, joder y reventar la noche. Y ahí, entre tambores, fuegos, bailes; simplemente la fiesta se dio. Y más allá de las cosas que parecían malas, simplemente entre charlas y bailes, fue pasando todo.
Salimos a la fría noche de Jerusalem. Mucho cansancio y yo solamente cantando “ooo Canadá….” por el trapo obtenido, mientras las broncas seguían y el fastidio de ni siquiera saber donde dormíamos ya siendo casi la 1 de la madrugada. Finalmente llegamos, y con pocas ganas, me fui lentamente a dormir, con un cansancio aplastante.

(Resumen del 8º día. 3 de enero. Jerusalem. Ayuda en comedor comunitario, almuerzo en punto panorámico, “Cotel” (Muro de los Lamentos”), con sus jardines. Mega Evento de noche. )

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