
Llegamos a un día clave en varios aspectos, sea porque enfrentare a uno de mis peores miedos, sea porque termina el año, sea porque estoy del otro lado del mundo en medio de la nada. Luego de trasnochar mucho y poco descansar (creo q si dormí hora y media) en medio del frío del desierto, llego la hora de despertarse, de llenarse de te y de dormirse en un micro. Son casi las cuatro de la mañana y llegamos al pie de Metzada (para el que no sepa, que seguramente la mayoría será, Metzada es una fortaleza que en la antigüedad aprox. 2000 años atrás, sirvió de albergue para unos 1000 judíos que escaparon de la tiranía de los romanos. Luego de aguantar 3 años sitiados, antes de caer esclavos de unos, prefirieron el suicidio y una especie de libertad. Al menos, eso se me viene de tanto recuerdo y lectura del colegio). La noche va dejando de existir para dejar paso al día. Yo nomas subiendo un precipicio que parece una rampa, sin sufrimiento, nomas dejándome sorprender por el intercambio cultural de palabras (hablando con un israelí de river y sobre argentina con un ingles de lo mas indio entre ambas partes). De la nada llegamos a la fortaleza y se hace de día. Sin asomarme a ningún precipicio veo un horizonte que deja caer y enamorar. Las montañas de Jordania nos permiten ver un sol que ilumina todo un desierto y valles con montañas, que permite hacer al Mar Muerto un espejo del cielo. Al ver eso, solamente recuerdo y medito.
El año termina, el todo ya termina, el ciclo ya termina. A duras penas, recorremos la fortaleza y las ruinas del Palacio. Gracias a Gabo y Emo puedo recorrer ese antiguo palacio, ya que el camino de medio metro con escaleras directamente sobre nada me petrifica. Solamente veo para abajo, veo cada tanto el horizonte y puteo a los que no me dejan avanzar. Me sacan una foto, así tengo algún recuerdo ya que me “abrazo” a la pared por miedo de ser “catrasca” y tirar mi cámara y luego de caerme. Solamente me rio al ver la actuación de Herodes en un Lucho que nos hizo reír a todos. Luego de muchos minutos, visitas y demás, llego el gran momento de la bajada. No era el mismo camino, y según advertencia de todos, se venia “lo peor”. Simplemente, vuelven mis pensamientos del día y del año transcurrido. Quiero aclarar que pensé en mucho y muchos; y por ello cabe esta aclaración a particulares y demás. Nomas nombro a un par, sin desengañar a muchos mas, por que todos formaron parte de mí. Solamente vos “hermano rusito” que me sacaste garra para patear y por mas que seas mi tutor para mi me haces sentir bien; cordo… q puedo decirte que vos no sepas, gran pilar de mi vida te hiciste y aunque se que las sombras te golpean como a mi, y aunque se que sos demasiado aprecia a mi, daría lo que sea por tu felicidad; el gran zoológico, que saben quienes son, que me albergaron y ayudaron, que me permitieron entrar y hacer todo, que me admiran sin saber que hacer, solamente les agradezco por darme ese lugar y por permitirme estar y compartir esa locura con ustedes; a vos, que si el gran Soriano me permite robarle medio titulo de un libro suyo se que me marcaste a “sol y sombra”. A todos, que compartieron mis lagrimas, mis sonrisas, mis delirios, mis locuras, mis momentos. Simplemente en todos pensé cuando bajaba esa escalera caracol bordeando el precipicio, pisando piedras que se caían, agarrando la baranda que se acaba a los pocos metros. Iba hablando con los que se me acercaban pero mi mente estaba con todos ustedes, y a todos los quería tener a mi lado. Y así es como fui llegando a la altura del mar, y fui respirando. Sonreí de a poco, pero respire a grandes hondadas. El año llega a su final, y ya todo pasó. Y aunque todos estaban cansados, me incluyo, y el desayuno tardío no daba ganas de nada, simplemente me deje abatir en un Mar Muerto que fuimos a visitar. El poco tiempo, el esfuerzo invertido, el cansancio me dijo “NO” y por eso, ni ganas y solamente, quede disfrutando de un Mar espeso como el peor aceite, pero que contagio una felicidad y alegrías como cualquier playa.
El viaje siguió rumbo al norte, donde el día no termina más. A las horas despertamos en Tiberias, donde en plena tarde nos sorprende un almuerzo tardío, en una de las ciudades mas lindas que vi. Me voy con las chicas, quienes toleran mi mal humor en medio de una comida que parece ser que nunca llegaría (por fin aparece el queso caliente y la pizza).
Ya no queda tiempo a mas, solamente el llegar al hotel nos da tiempo de bañarnos. Queda el otro gran momento, queda el fin de año. Ese fiesta, que todo lo de la mañana me vuelve a mi mente, y entre pleno “pumchi pumchi”, mientras fluía el vodka con el speed; solamente quería buscar los ojos de siempre, las caras que son amigas, las voces que siempre hablamos, las palabras que quiero escuchar. Y no importa, por q cada latido se que estaban, y en cada instante pensé en todos, aún siendo la medianoche israelí que era casi la tarde porteña. Aunque no quisieron, yo brinde con todos. Y aunque el momento más duro para todos fue al final, tipo dos de la mañana al estar regresando y ver cada uno carta de parientes y/o amigos, simplemente me quede en la nada. Me arrepentí de no dar direcciones de muchos, sonreí al saber las palabras que mas tarde leería de mi familia. Y simplemente, tuve ganas de mucho de todos, pero me quede con la noche estrellada, frente al lado de Tiberias.
El año termina, el todo ya termina, el ciclo ya termina. A duras penas, recorremos la fortaleza y las ruinas del Palacio. Gracias a Gabo y Emo puedo recorrer ese antiguo palacio, ya que el camino de medio metro con escaleras directamente sobre nada me petrifica. Solamente veo para abajo, veo cada tanto el horizonte y puteo a los que no me dejan avanzar. Me sacan una foto, así tengo algún recuerdo ya que me “abrazo” a la pared por miedo de ser “catrasca” y tirar mi cámara y luego de caerme. Solamente me rio al ver la actuación de Herodes en un Lucho que nos hizo reír a todos. Luego de muchos minutos, visitas y demás, llego el gran momento de la bajada. No era el mismo camino, y según advertencia de todos, se venia “lo peor”. Simplemente, vuelven mis pensamientos del día y del año transcurrido. Quiero aclarar que pensé en mucho y muchos; y por ello cabe esta aclaración a particulares y demás. Nomas nombro a un par, sin desengañar a muchos mas, por que todos formaron parte de mí. Solamente vos “hermano rusito” que me sacaste garra para patear y por mas que seas mi tutor para mi me haces sentir bien; cordo… q puedo decirte que vos no sepas, gran pilar de mi vida te hiciste y aunque se que las sombras te golpean como a mi, y aunque se que sos demasiado aprecia a mi, daría lo que sea por tu felicidad; el gran zoológico, que saben quienes son, que me albergaron y ayudaron, que me permitieron entrar y hacer todo, que me admiran sin saber que hacer, solamente les agradezco por darme ese lugar y por permitirme estar y compartir esa locura con ustedes; a vos, que si el gran Soriano me permite robarle medio titulo de un libro suyo se que me marcaste a “sol y sombra”. A todos, que compartieron mis lagrimas, mis sonrisas, mis delirios, mis locuras, mis momentos. Simplemente en todos pensé cuando bajaba esa escalera caracol bordeando el precipicio, pisando piedras que se caían, agarrando la baranda que se acaba a los pocos metros. Iba hablando con los que se me acercaban pero mi mente estaba con todos ustedes, y a todos los quería tener a mi lado. Y así es como fui llegando a la altura del mar, y fui respirando. Sonreí de a poco, pero respire a grandes hondadas. El año llega a su final, y ya todo pasó. Y aunque todos estaban cansados, me incluyo, y el desayuno tardío no daba ganas de nada, simplemente me deje abatir en un Mar Muerto que fuimos a visitar. El poco tiempo, el esfuerzo invertido, el cansancio me dijo “NO” y por eso, ni ganas y solamente, quede disfrutando de un Mar espeso como el peor aceite, pero que contagio una felicidad y alegrías como cualquier playa.
El viaje siguió rumbo al norte, donde el día no termina más. A las horas despertamos en Tiberias, donde en plena tarde nos sorprende un almuerzo tardío, en una de las ciudades mas lindas que vi. Me voy con las chicas, quienes toleran mi mal humor en medio de una comida que parece ser que nunca llegaría (por fin aparece el queso caliente y la pizza).
Ya no queda tiempo a mas, solamente el llegar al hotel nos da tiempo de bañarnos. Queda el otro gran momento, queda el fin de año. Ese fiesta, que todo lo de la mañana me vuelve a mi mente, y entre pleno “pumchi pumchi”, mientras fluía el vodka con el speed; solamente quería buscar los ojos de siempre, las caras que son amigas, las voces que siempre hablamos, las palabras que quiero escuchar. Y no importa, por q cada latido se que estaban, y en cada instante pensé en todos, aún siendo la medianoche israelí que era casi la tarde porteña. Aunque no quisieron, yo brinde con todos. Y aunque el momento más duro para todos fue al final, tipo dos de la mañana al estar regresando y ver cada uno carta de parientes y/o amigos, simplemente me quede en la nada. Me arrepentí de no dar direcciones de muchos, sonreí al saber las palabras que mas tarde leería de mi familia. Y simplemente, tuve ganas de mucho de todos, pero me quede con la noche estrellada, frente al lado de Tiberias. (Resumen del 5º día. 31de diciembre. Trasnoche en desierto (Mamshit) con beduinos, amanecer escalando Metzada y recorriendo su fortaleza, playa del Mar Muerto, almuerzo en Tiberias, Fiesta de fin de año).
2 comentarios:
Que buena experiencia Krusto!! Me alegro mucho por vos. Además, debo reconocer que has mejorado bastante en los errores de ortografía, o será que le metiste el corrector de windows antes???. Felicitaciones por el viaje pirata!!
Abrazo grande,
Pablo.
Axel, el blog esta excelente! como se te ocurrio el titulo? muy bueno y representativo de tal experiencia...te comentamos que ya se sabe en Argentina de tus acrobacias en el Golan con una de tus compañeritas...!sos un MAESTRO!
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