Pasamos primero por Etzaf, con un rejunte de sensaciones adversas. Ahí, en medio de la cima de entre montañas, vemos la pintoresca ciudad de piedra. Dicen que demasiado mítica, en donde se fundo la “Cabala”, en donde se espera al Mesías, en donde la religión se palpa en todas sus cuadras, en donde el tiempo parece solamente avanzar en un parque automotor y en las cámaras fotográficas de los turistas. Simplemente caminar por las calles, recibir la historia y palpar la religión, entre un día garuante, entre frio, y entre un traslado a un verdaderamente mundo ajeno al propio. Entre subir a la plaza, aprender de la historia y contagiarme con el fervor de souvenirs se pasa el tiempo, pero todo se disfruta y deja con ganas de disfrutar mas.


Sin darse cuenta, otra ves estamos en el micro. Con ganas de llegar a un destino y con un sueño pesado que me hace dormitar. Entre alguna charla, la música de Pato y entre alguna mini siesta, simplemente se que llegamos a Pe´quim. Y que encontramos acá??? Simplemente a los Druidas. Otro grupo, otra religión, otra cultura, otra secta. Denomínenlo como quieran, pero es algo que hay q estar. Palpar como viven así desde hace centenares de año y como mantiene sus costumbres, sentirse parte de ellos, y por más que es solo un pantallazo, uno queda metido en esas palabras, como algún chico escuchando algún cuento. Simplemente sumergido en es restaurant, que parece cueva, con las paredes “bibaracheadas” de pelotudeces, uno disfruta de esa comida y se asquea con esa granadina fea.

Al par de horas, seguimos el viaje y atravesando montañas y un cielo nuboso. Ya vamos al océano nuevamente. Ahora vamos a Rosh Anikra, lugar que muchos admiran y quieren. Allá, nos encontramos con un mar lleno de tonadas azules y verdes, con unos acantilados que forman unas cuevas sumergidas, y con una historia cargada de todo tipo de aventuras; todo eso, debajo de la frontera con el Líbano. Pese a que todos ya se me ríen y pregunta por mi vértigo, bajar en el funicular unos metros no me afecta, ya que el paisaje ya me hipnotizo. Los videos, las fotos e imágenes se quedaron grabadas par air a ese paraíso mental.


Ya es tarde y llueve nuevamente. Ya volvemos derecho para el hotel. Me espera una velada solo con el lago, donde la música y la mirada me atrapan y refresca la mente, en donde la pehula nos matamos de risa con el perdón de Ari, y en donde comienza la despedida de los amigos israelíes y la despedida de este lugar.
Solamente me queda llamar a mi viejo… y ya irme.. a intentar cerrar la valija
(Resumen del 7º día. 2 de enero. Etzfran, Pe´quim con la comida y cultura druida y Rosh Anikra)
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